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El acoso persistente y generalizado en las escuelas puede entenderse como un producto de las normas colectivas escolares que consideran el acoso, y el comportamiento que permite que el acoso escale, como típico e incluso deseable. Así, un enfoque para reducir el acoso es cambiar la percepción de los estudiantes sobre estas normas colectivas. La teoría sugiere que el comportamiento público de actores altamente conectados y crónicamente salientes en un grupo, llamados referentes sociales, puede proporcionar señales influyentes para la percepción de los individuos sobre las normas colectivas. A través de encuestas sociales de red completas y repetidas en una escuela secundaria pública, demostramos que cambiar el comportamiento público de un subconjunto asignado aleatoriamente de referentes sociales estudiantiles cambia la percepción de sus compañeros sobre las normas colectivas de la escuela y su comportamiento de acoso. Los referentes sociales ejercen su influencia sobre la percepción de las normas colectivas de sus compañeros a través del mecanismo de la interacción social cotidiana, en particular la interacción que es frecuente y motivada personalmente, en contraste con la interacción moldeada por canales institucionales como clases compartidas. Estos hallazgos aclaran el desarrollo de las normas sociales colectivas: Dependen de ciertos patrones y motivaciones para las interacciones sociales dentro de los grupos a lo largo del tiempo, y no son estáticas sino que se remodelan y reproducen constantemente a través de estas interacciones. Comprender este proceso crea oportunidades para cambiar las normas y comportamientos colectivos.
Paluck et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.