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En el Volumen 1 de Geofísica (1936), R.R. Thompson de Humble Oil and Refining Company propuso que el acoplamiento de la energía sísmica y eléctrica puede ser utilizado como una herramienta de exploración. Los esfuerzos subsecuentes se dirigieron hacia el uso de antenas de campo eléctrico como geófonos. Estudios a pequeña escala concluyeron que las antenas no son tan sensibles como los geófonos convencionales y su respuesta es altamente variable, dependiendo de las condiciones del suelo local. Para 1959, Martner y Sparks de Pan American Petroleum informaron en Geofísica un estudio sistemático del acoplamiento seismoelectric utilizando explosivos a varias profundidades. Sus resultados fueron los primeros en mostrar que la conversión de energía sísmica a energía electromagnética en la tabla de agua podía ser detectada utilizando antenas superficiales. No se han realizado estudios que exploren sistemáticamente el potencial completo de los métodos electrosísmicos utilizando el mismo nivel de sofisticación experimental empleado en la exploración sísmica.
Thompson et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.