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El entrenamiento de movimiento asistido por robot mejora la capacidad de movimiento del brazo después de un accidente cerebrovascular agudo y crónico. Este entrenamiento implica dos procesos interactuantes: el paciente intenta moverse y el robot aplica fuerzas al brazo del paciente. Un principio fundamental del aprendizaje motor es que la práctica de movimiento mejora la función motora; el papel de las fuerzas robóticas aplicadas en la mejora de la función motora aún no está claro. Este artículo revisa nuestro trabajo abordando esta pregunta. Nuestro estudio piloto utilizando la Guía de Rehabilitación y Medición (ARM), un entrenador robótico lineal, encontró que el alcance asistido mecánicamente mejoró la recuperación motora similar a la práctica de alcance no asistido. Este hallazgo es inconcluso debido al pequeño tamaño de la muestra (n = 19), pero sugiere que futuros estudios deben controlar cuidadosamente la cantidad de práctica de movimiento voluntario entregada para justificar el uso de fuerzas robóticas. Somos optimistas de que las fuerzas robóticas mostrarán en última instancia beneficios terapéuticos adicionales cuando se acoplen con la práctica de movimiento. Justificamos este optimismo aquí al comparar los resultados de la Guía ARM y el entrenador robótico Mirror Image Movement Enabler. Esta comparación sugiere que exigir a un paciente que genere patrones específicos de fuerza antes de permitir el movimiento es más efectivo que completar mecánicamente los movimientos para el paciente. Describimos la implementación de ingeniería de este algoritmo de "entrenamiento de fuerza guiada".
Kahn et al. (Sun,) estudiaron esta pregunta.
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