Resumen La malaria es una enfermedad compleja y la transmisión se puede prevenir de varias maneras. Una serie de intervenciones para lograr esto se hicieron ampliamente disponibles a partir del año 2000, y los casos continuaron disminuyendo, pero el progreso se ha estancado desde 2015. Esta revisión tiene como objetivo cubrir las estrategias de prevención a nivel poblacional responsables de esto y aquellas que podrían continuar con este progreso, centrándose en cómo se pueden integrar con éxito. Las mosquiteras tratadas con insecticida (MTI) hicieron la contribución más sustancial para reducir la mortalidad por malaria, pero su distribución, acceso y uso siguen siendo subóptimos, mientras que el desarrollo de resistencia a insecticidas requiere una adaptación continua. La quimioprevención proporciona protección a decenas de millones de personas, principalmente niños en África subsahariana, pero también está amenazada por la aparición y propagación de la resistencia a los medicamentos. Estas estrategias pueden haber alcanzado un punto de saturación para reducir la morbilidad y mortalidad, por lo que se requieren desarrollos innovadores para complementar enfoques más básicos como un diagnóstico precoz preciso, tratamiento adecuado y mejora de la vivienda. La vacuna R21/Matrix-M es una mejora significativa sobre la vacuna RTS,S/AS01, con mayor eficacia, menor costo y producción masiva escalable. Los ensayos de campo de anticuerpos monoclonales (mAbs) actuales sugieren que los mAbs de próxima generación podrían ser una herramienta prometedora para la quimioprofilaxis estacional. Además, los
Glossop et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.