OBJETIVO Este artículo revisa la base genética, los mecanismos patogénicos, la epidemiología, la presentación clínica, la participación multiorgánica y el manejo multidisciplinario de la distrofia miotónica tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), así como el diagnóstico diferencial de los trastornos miotónicos (DM frente a trastornos miotónicos no distrofia) y la miotonía eléctrica. ÚLTIMOS DESARROLLOS Debido a la subdiagnosis, la prevalencia de DM es probablemente mayor de lo que se reconoce actualmente. Los pacientes con fenotipos de inicio tardío o leve, con escasa o nula implicación del músculo esquelético, pueden no ser evaluados nunca por un neurólogo y, por lo tanto, nunca diagnosticados. Aun así, la DM1 es la distrofia muscular más común en adultos. El progreso científico en la comprensión del mecanismo patogénico de la DM y su amplio y variable fenotipo ha facilitado el diseño de ensayos clínicos de terapia génica en DM1. Las terapias basadas en ácidos nucleicos que apuntan a ADN o ARN expandido están en desarrollo clínico en etapas tempranas. Aunque causada por una variación genética diferente, la DM2 comparte un mecanismo patogénico común con la DM1, lo cual es esperanzador para una cura para ambos subtipos. PUNTOS ESENCIALES Los neurólogos y otros clínicos deben reconocer la DM para garantizar un diagnóstico oportuno, un manejo efectivo de los síntomas y la prevención de eventos que amenazan la vida. Los eventos que amenazan la vida (por ejemplo, muerte súbita) pueden ocurrir en cualquier momento del curso de la enfermedad y no necesariamente en pacientes con fenotipos más severos. Los medicamentos en investigación pueden tener el potencial de tener un mayor efecto modificador de la enfermedad cuando se inician en las etapas tempranas o leves de la enfermedad, en lugar de en las etapas avanzadas donde puede haberse perdido la ventana terapéutica.
Pilar Villamor Pérez (Wed,) estudió esta cuestión.
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