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Con las mejoras en la gestión médica y la técnica quirúrgica en el campo del trasplante de órganos sólidos, muchas causas históricamente prominentes de lesión del injerto hepático han sido amelioradas o, en el caso del virus de la hepatitis C, eliminadas por completo. En este paisaje clínico transformado, el rechazo mediado por anticuerpos (AMR) ha surgido como una barrera definitoria para el mantenimiento de la función a largo plazo del injerto hepático. La anatomía única del hígado, su alta capacidad regenerativa y su entorno inmunológico tolerogénico tienden a mitigar las manifestaciones más severas del AMR. En consecuencia, la importancia clínica del AMR en el hígado ha sido reconocida más lentamente que en otros injertos de órganos sólidos. Se han logrado avances significativos en la elucidación de las características clínicas e histopatológicas del AMR hepático agudo y crónico, siendo los criterios de Banff 2016 uno de los más notables. Sin embargo, las definiciones histopatológicas actuales de AMR carecen de sensibilidad y especificidad. La tinción de C4d es un sustituto biológico imperfecto para la lesión mediada por anticuerpos y sufre de limitaciones técnicas significativas. La frecuente co-ocurrencia de rechazo mediado por células T y daño al injerto no inmunológico (incluida la recurrencia de la enfermedad primaria) también dificulta la identificación definitiva del AMR y resulta en una atribución errónea de sus efectos. El objetivo de esta revisión es resumir la comprensión actual del AMR en el contexto del trasplante de hígado, incluidos los factores de riesgo, la patogénesis y las estrategias actuales de diagnóstico y tratamiento. También se abordan posibles direcciones para futuras investigaciones.
Toomer et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.