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Los Ensayos de Control Aleatorizados (ECA) se han presentado como un método para identificar intervenciones que mejorarán la vida de los residentes de países económicamente más pobres. Sostengo que la política de desarrollo impulsada por ECA es poco probable que logre incluso sus objetivos más estrechos y, en cambio, es probable que obstaculice la consecución de objetivos de desarrollo económico y social a largo plazo en los países africanos. El artículo examina dos problemas metodológicos fundamentales: primero, que los proselitistas de este enfoque, a pesar de las afirmaciones en contrario, no han abordado el desafío de extrapolar de los resultados experimentales a las intervenciones políticas; segundo, que aunque el uso de ECA se enmarca como un enfoque científico objetivo para la formulación de políticas, introduce sistemáticamente los sesgos ideológicos y otros de los investigadores involucrados. Estas afirmaciones se ilustran con tres conjuntos de ejemplos: estudios controvertidos que involucraron el corte de agua a hogares pobres en Nairobi y la aleatorización de la exposición a un programa misionero cristiano en Filipinas; estudios sobre el absentismo de funcionarios públicos en Kenia e India citados en el premio Nobel de 2019; y dos estudios de caso de Sudáfrica relacionados con intervenciones en el mercado laboral y educativas donde los ECA distorsionaron el proceso político con consecuencias negativas. La conclusión es que el enfoque de ECA es un callejón sin salida para el desarrollo africano.
Seán Muller (miércoles) estudió esta cuestión.