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Los edificios históricos en todo el mundo tienen un inmenso potencial para reutilización adaptativa dentro del marco de la economía circular, un concepto que está ganando impulso en la industria de la construcción por su papel en la reducción de emisiones de carbono. Muchos de estas estructuras cuentan con estrategias de diseño de edificios pasivos, que inherentemente disminuyen las demandas energéticas. Entre ellas, la masa térmica y la captura de luz natural emergen como estrategias clave para lograr confort térmico y visual en interiores, respectivamente. Sin embargo, con la llegada de un cambio climático significativo y entornos construidos en evolución, la eficacia de estas estrategias pasivas históricas es objeto de debate. Este estudio se centra en un edificio residencial construido en el siglo XVII por colonos holandeses en Galle, Sri Lanka, sirviendo como un estudio de caso. La investigación tiene como objetivo mejoras tanto en el confort térmico como en el visual. Se realizó un análisis del rendimiento térmico a través de mediciones de temperatura del aire, revelando un notable desfase de 3 horas y una reducción de 2.5 °C en la temperatura máxima del aire durante el día. Por el contrario, las mediciones nocturnas indicaron un aumento en la temperatura interior en comparación con las condiciones ambientales. Utilizando el software Design Builder, se modeló el edificio para evaluar sus condiciones de iluminación natural. Basándose en principios termodinámicos y técnicas de captura de luz natural, el estudio propone intervenciones en la envoltura del edificio y estrategias de ventilación para abordar el sobrecalentamiento nocturno y mejorar la utilización de la luz natural. Los resultados demuestran que estas modificaciones pueden potencialmente reducir el calor nocturno en 2-3 °C, a la vez que disminuyen la necesidad de energía para el confort de iluminación de 51.10 kWh/m² por año a 44.84 kWh/m² por año. Esta investigación muestra la efectividad de intervenciones implementadas con juicio en edificios históricos, ilustrando mejoras tangibles tanto en el rendimiento térmico/visual como en la eficiencia energética. Aprovechar las cualidades inherentes de las estructuras históricas e integrar estrategias de diseño modernas a estos edificios puede jugar un papel vital en el desarrollo urbano sostenible y los esfuerzos de conservación de energía.
Rajapaksha et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.