Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Resumen La pandemia ha sido un parteaguas en la historia, y estamos comenzando una nueva era. Debemos aprovechar esta oportunidad para reimaginar la pedagogía en términos más éticos. Este capítulo pregunta: ¿Qué significa tener igualdad en un mundo que se enfrenta a la diversidad y la diferencia de múltiples maneras? ¿Es la educación un derecho humano? ¿Cuál es el papel de la educación en la eliminación de la desigualdad en un momento en que la brecha de desigualdad está creciendo entre las naciones y dentro de las sociedades? Si estamos de acuerdo en que "la paz universal y duradera solo puede establecerse si se basa en la justicia social" (preámbulo de la Constitución de la OIT, 1919, p.1), como educadores debemos aprovechar este punto de inflexión histórico para hacer de la educación el "gran igualador". El enfoque está entonces en una visión del mundo que sea inclusiva de todos los niños en el proceso de aprendizaje, independientemente de la ubicación y de sus diferencias. Este cambio de perspectiva implica un cambio de paradigma y subraya la importancia de la formación del profesorado. En un mundo interdependiente, tanto la paz como nuestra supervivencia dependen de un planeta equitativo y cohesionado. La educación tiene el potencial y la responsabilidad de preparar a la futura generación para un comportamiento responsable hacia un mundo más equitativo y socialmente cohesionado que preserve el medio ambiente y mantenga la paz.
Ratna Ghosh (Mon,) estudió esta cuestión.