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La relación entre la política y la historia se está volviendo compleja y tensa en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central. La historia de los países y pueblos de la región se convierte en el objeto de una intensa lucha ideológica, durante la cual la historiografía soviética es rechazada en parte, y a veces completamente, y se crean nuevos mitos ideológicos que no tienen una base histórica real. No solo se está replanteando la historiografía, sino también su contexto: la memoria histórica, la cultura histórica de los nuevos estados de Asia Central. Por un lado, las élites gobernantes buscan poner la memoria histórica de los pueblos de Asia Central bajo un estricto control estatal, afirmando la ideología del nacionalismo estatal y refiriéndose a ella no solo como doctrinas políticas, sino también en tradiciones, religión, filosofía, ciencias sociales y humanas. El rechazo de la sociedad a la memoria cultural es típico de Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán. Por otro lado, la memoria histórica se convierte en una herramienta ideológica de lucha política intra-élite y de la sociedad (Kazajistán, Kirguistán). Esta es la esencia del tránsito civilizacional post-soviético en Asia Central.
Rakhimbek S. Bobokhonov (Sun,) estudió esta cuestión.