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El éxito del actual paradigma biomédico basado en un "modelo de enfermedad" puede estar limitado en el futuro debido a la gran cantidad de comorbilidades que afectan a las personas mayores. En los últimos años, ha habido crecientes evidencias empíricas, basadas en modelos animales, que sugieren que el proceso de envejecimiento podría retrasarse y que este proceso podría conducir a un aumento en la esperanza de vida acompañado de mejoras en la salud en edades avanzadas. En esta revisión, exploramos las perspectivas pasadas, presentes y futuras de la esperanza de vida saludable y examinamos si los aumentos en la longitud media de vida asociados con el envejecimiento retrasado se relacionan con años adicionales vividos sin discapacidad en edades mayores. Las tendencias en la esperanza de vida saludable sugieren mejoras entre las personas mayores en los Estados Unidos, aunque las cohortes más jóvenes parecen alcanzar la vejez con niveles crecientes de fragilidad y discapacidad. Las tendencias en factores de riesgo para la salud, como la obesidad y el tabaquismo, muestran signos preocupantes de impactos negativos en la salud y mortalidad de los adultos en un futuro próximo. Sin embargo, los resultados basados en un modelo de simulación de envejecimiento retrasado en humanos indican que tiene el potencial de aumentar no solo la longitud de vida, sino también la fracción y el número de años vividos sin discapacidad en edades mayores. El envejecimiento retrasado probablemente implicaría costos agregados adicionales. Estos costos podrían ser compensados si el envejecimiento retrasado se aplica ampliamente y las personas están dispuestas a convertir su mayor salud en más años de trabajo.
Beltrán‐Sánchez et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.