La IA generativa puede evaluar y explicar obras maestras a gran escala, sin embargo, sigue siendo un socio paradójico para los propios creadores. Usando las obras de Osamu Tezuka como una lente principal, este artículo revela una contradicción estructural: la IA reconoce la "grandeza" como resultado pero rechaza el proceso creativo "desordenado" necesario para lograrla. Al introducir el modelo Interior/Periferia, el autor argumenta que las restricciones éticas y estadísticas de la IA conducen a un "aplanamiento" de los recursos culturales, despojando la profundidad provocativa esencial a los núcleos creativos. El artículo concluye que para preservar la riqueza cultural, la IA debe estar estrictamente posicionada en la periferia de la creación, dejando el núcleo "no AI-ible" al artista humano. Epílogo La IA reconoce a Osamu Tezuka como un gran creador. Sin embargo, al mismo tiempo, rechaza el mismo proceso creativo que fue necesario para que sus obras existieran. Puede evaluar el trabajo, pero se niega a apoyar el acto de crearlo. Esta tensión se hace especialmente visible cuando las pautas éticas restringen la especificidad sobre episodios individuales. Al hacerlo, revela de manera sutil cuán difícil es situar la IA en el núcleo de la creación.
Harvey Explorer (miércoles,) estudió esta cuestión.