La rabia es una enfermedad zoonótica aguda y fatal causada por el virus de la rabia, responsable de aproximadamente 59,000 muertes en todo el mundo cada año. Una vez que se manifiestan los síntomas clínicos, la tasa de letalidad del caso se acerca al 100%. La vacunación sigue siendo la única estrategia efectiva para la prevención y el control. Actualmente, las vacunas contra la rabia en humanos aprobadas por las autoridades regulatorias, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) y la Administración Nacional de Productos Médicos de China (NMPA), son todas formulaciones inactivadas y sin adyuvantes. Estas vacunas están asociadas con varias limitaciones, incluyendo una inmunogenicidad débil, inducción tardía de anticuerpos neutralizantes, esquemas de inmunización complejos y baja adherencia por parte de los pacientes. Los adyuvantes, como inmunoestimulantes no específicos, pueden potenciar la respuesta inmune incluso en dosis bajas de antígeno y reducir el número de dosis requeridas, ofreciendo un enfoque prometedor para superar los desafíos mencionados. Este artículo revisa los avances recientes en adyuvantes adecuados para vacunas contra la rabia y discute los principales desafíos que se enfrentan actualmente en el desarrollo de vacunas antirrábicas adyuvantadas.
Wang et al. (miércoles,) estudiaron esta cuestión.