La ciencia de la conciencia ha caracterizado cómo la información se vuelve globalmente accesible e integrada, sin embargo, una pregunta fundamental persiste: ¿por qué las experiencias conscientes se sienten distintivamente "mías"? Esta propiedad fenomenal, la calidad subjetiva que distingue la conciencia del procesamiento inconsciente, representa la brecha de propiedad en la investigación sobre la conciencia. Aquí proponemos que la propiedad surge a través de la integración autorreferencial, mediante la cual los circuitos del cingulado posterior medial-prefrontal (mPFC-PCC) incorporan información en un modelo de yo distribuido a través del acoplamiento de fase-amplitud theta-gamma. Basándonos en la neurociencia cultural que muestra cómo diferentes construcciones del yo producen patrones neuronales distintos, nuestro marco explica tanto los mecanismos universales como la variación cultural. Operationalizamos la conciencia a través de criterios triangulados: conectividad neural, auto-priorización conductual y evaluaciones fenomenológicas que permiten la validación empírica. El marco genera predicciones específicas, incluyendo una prueba crítica: la estimulación magnética transcraneal en mPFC-PCC debería preservar la detección mientras aboliera la propiedad, una disociación que ninguna teoría competidora predice. Crucialmente, demostramos que la integración autorreferencial disuelve lógicamente los problemas filosóficos clásicos: el problema difícil, el argumento del zombi, el argumento del conocimiento y el espectro invertido a través de un análisis conceptual necesario. Presentamos aplicaciones clínicas para el PTSD, la depresión y el diagnóstico de trastornos de la conciencia.
FURKAN ARIKAN (Tue,) estudió esta cuestión.