El síndrome de boca ardiente sigue siendo una fuente frecuente de retraso diagnóstico, consultas repetidas y atención fragmentada porque durante mucho tiempo se ha tratado como un "diagnóstico de exclusión". Actualizaciones recientes en la clasificación del dolor orofacial y en los marcos diagnósticos de investigación apoyan un cambio práctico: de una etiqueta excluyente hacia un algoritmo diagnóstico estructurado y un manejo escalonado guiado por fenotipos. Esta revisión clínica narrativa centrada en el algoritmo tiene como objetivo resumir la evidencia clínicamente aplicable y proponer un "estudio mínimo suficiente" que priorice la seguridad, eficiencia y comunicación centrada en el paciente. Primero, describimos criterios diagnósticos pragmáticos y patrones clave de síntomas, luego integramos conceptos actuales de mecanismos mixtos—características neuropáticas periféricas, amplificación central/nociplástica y moduladores psicosociales—que explican la fluctuación de síntomas y la discordancia entre la severidad sintomática y hallazgos objetivos. El núcleo de esta revisión es un algoritmo gradual de una página: (1) confirmar cronicidad y ausencia de enfermedad mucosa visible, (2) descartar signos de alerta que requieran evaluación urgente, (3) abordar contribuyentes locales comunes (por ejemplo, candidiasis, irritantes, alergia por contacto, xerostomía), (4) realizar un panel dirigido de sistema/medicamentos/deficiencias y (5) fenotipar a los pacientes para guiar opciones terapéuticas escalonadas y seguimiento. Finalmente, ofrecemos un marco práctico de manejo que enfatiza educación, control de desencadenantes e intervenciones individualizadas combinando tratamientos tópicos, sistémicos y conductuales con intervalos predefinidos de reevaluación. Prioridades futuras incluyen ensayos aleatorizados estratificados por fenotipo y resultados de implementación que cuantifiquen reducciones en retrasos diagnósticos, errores y pruebas innecesarias.
Oh et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.