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Se han desarrollado muchísimas herramientas para la clasificación supervisada, que van desde métodos tempranos como el análisis discriminante lineal hasta desarrollos modernos como las redes neuronales y las máquinas de vectores de soporte. Se han realizado un gran número de estudios comparativos en un intento por establecer la superioridad relativa de estos métodos. Este artículo argumenta que estas comparaciones a menudo no toman en cuenta aspectos importantes de los problemas reales, de modo que la aparente superioridad de métodos más sofisticados puede ser algo ilusorio. En particular, los métodos simples suelen ofrecer un rendimiento casi tan bueno como los métodos más sofisticados, hasta el punto de que la diferencia en rendimiento puede verse opacada por otras fuentes de incertidumbre que generalmente no se consideran en el paradigma clásico de clasificación supervisada.
David J. Hand (Wed,) estudió esta cuestión.