El marco de capital de Basilea ha evolucionado desde la introducción del Pilar 2 en Basilea II. Basilea III mejoró la calidad y cantidad de capital, añadiendo colchones macroprudenciales como el colchón de conservación de capital, el colchón de capital contracíclico y los colchones de riesgo sistémico para bancos globales y nacionales de importancia sistémica, con el fin de fortalecer la resiliencia bancaria tras la crisis financiera global. El Pilar 2 sigue siendo crucial para abordar los riesgos y vulnerabilidades específicos de los bancos más allá del Pilar 1, basándose en el juicio supervisorio y en las evaluaciones internas de idoneidad de capital de los bancos. Las economías emergentes y en desarrollo deberían adaptar el marco de Basilea a los contextos locales, a menudo manteniendo requisitos de capital más altos debido a la volatilidad macroeconómica y debilidades estructurales. Al desarrollar la arquitectura de la idoneidad de capital, las jurisdicciones deben centrarse en la mezcla adecuada y la secuenciación de los complementos del Pilar 2 y los colchones de capital de Basilea III adaptados a sus circunstancias específicas. La implementación efectiva requiere fuertes poderes supervisores, buena calidad de datos y una mezcla a medida de complementos del Pilar 2 y colchones de Basilea III.
Iskender et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.