Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
El notable éxito económico de China se basa en un fundamento de reforma política que proporciona un grado considerable de compromiso creíble con los mercados. Esta reforma refleja un tipo especial de descentralización institucionalizada que los autores llaman "federalismo, al estilo chino." Esta forma de descentralización tiene tres consecuencias. Primero, fomenta la competencia, no solo en los mercados de productos, sino también entre los gobiernos locales por mano de obra y capital extranjero. Esta competencia, a su vez, anima la experimentación y el aprendizaje de los gobiernos locales con nuevas formas de empresas, regulaciones y relaciones económicas. En segundo lugar, proporciona incentivos a los gobiernos locales para promover la prosperidad económica local. Finalmente, ofrece una cantidad significativa de protección a los gobiernos locales y sus empresas contra la intromisión política del gobierno central.
Montinola et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.