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A lo largo del último siglo, el rendimiento académico se ha convertido en el guardián de las instituciones de educación superior, moldeando las trayectorias profesionales y las trayectorias de vida individuales. En consecuencia, gran parte de la investigación psicológica se ha centrado en identificar predictores del rendimiento académico, con la inteligencia y el esfuerzo como determinantes clave. En este artículo, proponemos expandir el conjunto tradicional de predictores añadiendo una tercera agencia: la curiosidad intelectual. Una serie de modelos de caminos basados en una matriz de correlación derivada metaanalíticamente mostró que (a) la inteligencia es el predictor más poderoso del rendimiento académico; (b) los efectos de la inteligencia en el rendimiento académico no están mediado por rasgos de personalidad; (c) la inteligencia, la Conciencia (como marcador de esfuerzo) y el Compromiso Intelectual Típico (como marcador de curiosidad intelectual) son predictores correlacionados y directos del rendimiento académico; y (d) el efecto predictivo aditivo de los rasgos de personalidad de curiosidad intelectual y esfuerzo rivaliza con la influencia de la inteligencia. Nuestros resultados destacan que una "mente hambrienta" es un determinante clave de las diferencias individuales en el logro académico.
Stumm et al. (Fri,) estudiaron esta pregunta.