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La exposición a productos químicos ambientales se ha vinculado a varios trastornos de salud, incluyendo obesidad, diabetes tipo 2, cáncer y desregulación de los sistemas inmunológico y reproductivo, mientras que la microbiota gastrointestinal contribuye fundamentalmente a una variedad de funciones metabólicas e inmunitarias en el huésped. Nuestro objetivo fue evaluar la relación bidireccional entre las bacterias intestinales y los contaminantes ambientales y evaluar la relevancia toxicológica de la interacción entre bacteria y xenobiótico para el huésped. Examinamos estudios utilizando bacterias aisladas, suspensiones fecales o cecales -animales libres de gérmenes o tratados con antibióticos- así como animales reasociados con una microbiota expuesta a productos químicos ambientales. La literatura indica que los microbios intestinales tienen una capacidad extensa para metabolizar productos químicos ambientales que pueden clasificarse en cinco familias enzimáticas clave (azoreductasas, nitroreductasas, β-glucuronidasas, sulfatasa y β-liasas) involucradas inequívocamente en el metabolismo de >30 contaminantes ambientales. Hay evidencia clara de que el metabolismo de los contaminantes dependiente de las bacterias modula la toxicidad para el huésped. Por el contrario, se ha demostrado que los contaminantes ambientales de varias familias químicas alteran la composición y/o la actividad metabólica de las bacterias gastrointestinales, lo que puede ser un factor importante que contribuye a definir el microbiotipo de un individuo. Las consecuencias fisiológicas de estas alteraciones no se han estudiado en detalle, pero es probable que las alteraciones inducidas por contaminantes en las bacterias intestinales contribuyan a su toxicidad. En conclusión, existe un cuerpo de evidencia que sugiere que la microbiota intestinal es un elemento importante, aunque subestimado, que debe considerarse para evaluar completamente la toxicidad de los contaminantes ambientales.
Claus et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.