Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
La prevención de enfermedades a menudo es difícil de poner en práctica. Entre los obstáculos: el éxito de la prevención es invisible, carece de drama, a menudo requiere un cambio de comportamiento persistente y puede retrasarse mucho; las vidas estadísticas tienen poco efecto emocional, y los beneficios a menudo no se acumulan para el pagador; el daño evitable se acepta como normal, el consejo preventivo puede ser inconsistente, y el sesgo contra los errores de comisión puede desincentivar la acción; se espera que la prevención produzca un retorno financiero neto, mientras que el tratamiento solo se espera que valga su costo; y los intereses comerciales, así como las creencias personales, religiosas o culturales, pueden entrar en conflicto con la prevención de enfermedades. Seis estrategias pueden ayudar a superar estos obstáculos: (1) Pagar por servicios preventivos. (2) Hacer que la prevención sea financieramente gratificante para individuos y familias. (3) Involucrar a los empleadores para promover la salud en el lugar de trabajo y proporcionar incentivos a los empleados para mantener prácticas saludables. (4) Reevaluar productos y sistemas para hacer la prevención más simple, de menor costo y menos dependiente de la acción individual. (5) Usar políticas para reforzar las elecciones que favorezcan la prevención. (6) Utilizar múltiples canales de medios para educar, incentivar comportamientos que promuevan la salud y fortalecer hábitos saludables. La prevención de enfermedades tendrá éxito con el tiempo en la medida en que se pueda incrustar en una cultura de salud.
Harvey V. Fineberg (martes,) estudió esta cuestión.