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Los factores genéticos, androgénicos, epigenéticos, ambientales, de estilo de vida, dieta y nutricionales influyen en la promoción o regulación de la inflamación, la inmunidad y la expresión genética que predisponen a la pérdida de cabello. El estrés oxidativo es un mediador importante de varios mecanismos de pérdida de cabello, incluida la liberación del factor de crecimiento transformante-β (TGF-β). Los nutrientes contrarrestan el estrés oxidativo, reparan el daño celular, apoyan las funciones celulares y restauran el crecimiento del cabello. Los nutrientes pueden ser sinérgicos o antagonistas. Las deficiencias nutricionales subclínicas encubiertas son comunes. Una dosis más alta de nutrientes no significa mayor eficiencia, sino que puede revertir los beneficios convirtiendo un antioxidante en prooxidante. Los nutrientes no actúan solos, sino que son respaldados por micronutrientes accesorios que aseguran la utilización biológica. Proporcionar un entorno nutricional adecuado puede neutralizar los radicales libres y perpetuar ciclos de crecimiento activo del cabello.
RajendrasinghJ Rajput (Sat,) estudió esta cuestión.