Resumen El insomnio, una condición del sueño definida como dificultades persistentes para iniciar o mantener el sueño, afecta hasta el 40% de los adolescentes, siendo que la mayoría continúa experimentando síntomas una vez que comienzan. Está relacionado con alteraciones del estado de ánimo, deterioro académico, fatiga y calidad de vida reducida. A pesar de su importancia, pocos adolescentes buscan atención por sí mismos, y los padres frecuentemente subestiman el problema, destacando la importancia de los pediatras en la detección temprana y el tratamiento. El insomnio debe distinguirse del trastorno de fase de sueño-vigilia retrasada (DSWPD), una condición del ritmo circadiano que presenta quejas similares, pero que requiere tratamientos diferentes. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I) es el tratamiento de primera línea recomendado para adultos y cada vez más respaldado en adolescentes. CBT-I integra estrategias conductuales y cognitivas para abordar factores perpetuantes y ha demostrado mejoras significativas y duraderas en los resultados del sueño. CBT-I puede ser administrado en grupos, de forma individual o digitalmente. Los pediatras pueden dirigir el acceso a intervenciones adecuadas y ofrecer a las familias orientación sobre los principios básicos del sueño.
Youssef et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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