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La red vascular suministra oxígeno (O(2)) y nutrientes a todas las células del cuerpo. Por lo tanto, no es sorprendente que la disponibilidad de O(2) sirva como un regulador principal de este complejo órgano. La mayoría de las respuestas transcripcionales a bajas concentraciones de O(2) son mediadas por factores inducibles por hipoxia (HIFs), factores de transcripción altamente conservados que controlan la expresión de numerosos genes angiogénicos, metabólicos y del ciclo celular. En consecuencia, la vía de HIF se considera actualmente un regulador maestro de la angiogénesis. La modulación de HIF podría proporcionar beneficios terapéuticos para una amplia gama de patologías, incluyendo cáncer, enfermedad cardíaca isquémica, enfermedad arterial periférica, cicatrización de heridas y enfermedades oculares neovasculares. La hipoxia promueve el crecimiento de los vasos al regular al alza múltiples vías proangiogénicas que median aspectos clave de la biología de las células endoteliales, estromales y de soporte vascular. Curiosamente, estudios recientes muestran que la hipoxia influye en aspectos adicionales de la angiogénesis, incluyendo el patrón, la maduración y la función de los vasos. A través de una investigación exhaustiva, el papel integral de la hipoxia y la señalización de HIF en la enfermedad humana se vuelve cada vez más claro. En consecuencia, una comprensión completa de cómo la hipoxia regula la angiogénesis a través de un número cada vez mayor de vías en múltiples tipos celulares será esencial para la identificación de nuevos objetivos y modalidades terapéuticas.
Krock et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.
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