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Objetivos: Determinar la existencia de relaciones concentración-toxicidad para los efectos adversos comunes de los antibióticos β-lactámicos y definir umbrales por encima de los cuales la toxicidad es más probable. Pacientes y métodos: Revisión retrospectiva de pacientes consecutivos tratados con piperacilina, meropenem o flucloxacilina que se sometieron a monitoreo terapéutico de medicamentos (TDM) en el Hospital St Vincent's (Sídney, Australia) entre enero de 2013 y diciembre de 2015. Los eventos adversos investigados incluyeron neurotoxicidad, nefrotoxicidad, hepatotoxicidad e infección oportunista por Clostridium difficile. La toxicidad se midió utilizando criterios de clasificación observacionales, evaluación clínica y biomarcadores séricos relevantes. Estos hallazgos se correlacionaron con las mediciones de TDM en el momento de la presentación de toxicidad. Resultados: Se investigaron los resultados de TDM de 378 pacientes (piperacilina = 223, meropenem = 94 y flucloxacilina = 61). No hubo diferencia en las características basales de los pacientes entre los grupos de antibióticos. Se encontró una elevación estadísticamente significativa en las concentraciones séricas mínimas promedio (Cmin) en pacientes diagnosticados con neurotoxicidad (piperacilina, P 361.4 mg/L; meropenem, Cmin >64.2 mg/L; flucloxacilina, Cmin >125.1 mg/L) o nefrotoxicidad (piperacilina, Cmin >452.65 mg/L; meropenem, Cmin >44.45 mg/L) que variaron entre antibióticos. Conclusiones: Nuestros datos revelan una asociación entre concentraciones tóxicas para varios agentes β-lactámicos y efectos neurotóxicos/nefro-tóxicos. Hemos definido concentraciones umbral por encima de las cuales estas toxicidades se vuelven más probables. Los clínicos deben equilibrar las preocupaciones sobre la eficacia terapéutica con la potencial toxicidad al considerar una terapia agresiva.
Imani et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.