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Doce pacientes con retinopatía diabética proliferativa o preproliferativa fueron tratados con infusión continua de insulina subcutánea (CSII) durante periodos de 4 a 19 meses. A pesar del excelente control de la glucosa en sangre logrado por esta técnica, de los 24 ojos, 20 sufrieron deterioro, con inicio de neovascularización en 12 ojos y empeoramiento de nuevos vasos en 8 ojos. Por lo tanto, la fotocoagulación sigue siendo el tratamiento de elección para tales casos.
Lawson et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.