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Los humanos tienen solo una capacidad limitada para incorporar información en la toma de decisiones. En ciertas situaciones, la discrepancia entre esta limitación y la disponibilidad de amplia información contribuye al rendimiento variable y a la alta tasa de errores de los responsables de decisiones clínicas. La variación en la práctica clínica se debe en parte a la mala adherencia de los clínicos a las directrices y terapias recomendadas. El uso de herramientas de apoyo a la decisión es una respuesta tanto a la revolución de la información como a la baja adherencia. Los protocolos computarizados utilizados para ofrecer apoyo a la decisión pueden configurarse para contener mucho más detalle que las directrices textuales o los diagramas de flujo en papel. Tales protocolos pueden generar instrucciones específicas para el paciente sobre la terapia que se pueden llevar a cabo con poca variabilidad entre clínicos; sin embargo, los clínicos deben estar dispuestos a modificar sus estilos personales de manejo clínico. Los protocolos no necesitan ser perfectos. Existen varios enfoques defendibles y razonables para los problemas clínicos. Sin embargo, uno de estos enfoques razonables debe seleccionarse e incorporarse al protocolo para promover decisiones clínicas consistentes. Este razonamiento es la base de un método explícito de apoyo a la decisión que permite la evaluación rigurosa de intervenciones, incluyendo el uso de los propios protocolos. Los protocolos computarizados para la ventilación mecánica y la gestión de líquidos intravenosos y factores hemodinámicos en pacientes con el síndrome de dificultad respiratoria aguda proporcionan estudios de caso para esta discusión.
Alan H. Morris (Martes,) estudió esta cuestión.
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