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Con el auge de los deepfakes y los medios sintéticos, la pregunta sobre qué es real y qué no lo es se volverá cada vez más importante y politizada. Los deepfakes pueden ser utilizados para difundir noticias falsas, influir en elecciones, introducir pruebas falsas altamente realistas en los tribunales y hacer películas porno falsas. Cada una de estas aplicaciones tiene el potencial de tener un gran impacto en la sociedad, las relaciones sociales, la democracia y el estado de derecho. La pregunta que este artículo evaluará es si el régimen regulatorio actual es suficiente para abordar estos posibles daños y, de no ser así, qué reglas y principios adicionales deberían adoptarse. Se discutirán varias enmiendas potenciales al régimen de privacidad y protección de datos, limitaciones a la libertad de expresión y reglas ex ante sobre la distribución y uso de tecnologías deepfake.
Sloot et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.