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Propósito El vintage ha sido una tendencia creciente en la ropa recientemente, lo que ha llevado a las principales marcas de moda a lanzar colecciones inspiradas en piezas vintage o casas de alta costura de lujo a explorar sus archivos para revivir diseños pasados. Sin embargo, a medida que este mercado se desarrolla, se sabe poco sobre el perfil del consumidor y las motivaciones para comprar vintage. Este documento tiene como objetivo explorar la veracidad de una serie de suposiciones relacionadas con el consumo vintage, equiparándolo al consumo de ropa usada, anteriormente poseída, por consumidores propensos a la nostalgia, ecológicos o conscientes del valor. Diseño/metodología/enfoque Se empleó un enfoque cuantitativo que incluye modelado de ecuaciones estructurales (SEM) en esta investigación utilizando datos recopilados de 103 mujeres (filtradas según compras pasadas de segunda mano). La ropa vintage se definió como piezas que datan de los años 1920 a 1980. La ropa de segunda mano se definió como ropa usada moderna. Hallazgos Los resultados muestran que los principales antecedentes del consumo vintage son la implicación en la moda y la propensión a la nostalgia, así como la necesidad de unicidad a través de la mediación de la búsqueda del tesoro. En contraste, el consumo de segunda mano se impulsa directamente por la frugalidad. La conciencia ecológica juega un papel indirecto a través de la búsqueda de gangas. En esencia, la emoción de la búsqueda está presente tanto para el consumo vintage como para el de segunda mano. Sin embargo, mientras los consumidores vintage compran una pieza única con historia, los consumidores de segunda mano buscan una pieza única a buen precio. Además, las principales características de los consumidores de moda vintage son un mayor nivel educativo y mayores ingresos, mientras que la edad no está directamente relacionada con la compra de piezas vintage. Originalidad/valor El documento discute la relevancia de las tiendas de segunda mano que se reposicionan como vintage basado en los perfiles de consumidores vintage y de segunda mano. También se destaca la necesidad de educar a los consumidores sobre el papel del consumo de segunda mano en un estilo de vida proambiental.
Cervellon et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.