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La guerra en curso en Sudán, que estalló en abril de 2023, ha tenido efectos devastadores en la comunidad científica del país, llevando a una destrucción generalizada de instituciones académicas y de investigación, el desplazamiento masivo de científicos y severas interrupciones en las actividades de investigación. Se han infligido daños significativos a aproximadamente 100 universidades, con una paralización completa de las actividades académicas y de investigación. Este documento exploró el destino de los científicos sudaneses que fueron desplazados por la guerra y que buscan refugio en otros países, centrándose en el impacto, experiencias, desafíos y perspectivas en medio del conflicto. A través de entrevistas con varios científicos sudaneses desplazados, el estudio revela tanto las dificultades soportadas como la resiliencia exhibida por estos individuos. Con el desplazamiento, múltiples científicos sudaneses han perdido la estabilidad económica, recursos para llevar a cabo investigaciones junto con el acceso a la red social común y la estructura comunitaria que facilitaba su trabajo en Sudán. Notablemente, los problemas de salud mental, la pérdida de estabilidad y recursos, la adaptación a nuevos contextos y la interrupción del financiamiento representan algunas de las principales dificultades para los científicos sudaneses. En contraste, el conflicto ha proporcionado inesperadamente oportunidades de crecimiento para algunos científicos sudaneses. El desplazamiento forzado ha aumentado la exposición a nuevos contextos culturales y sociales que han ayudado a fomentar perspectivas de investigación e innovación para algunos científicos. A pesar de las dificultades, esta adversidad ha fortalecido la resiliencia y ha abierto nuevas posibilidades para avanzar en la investigación científica. A medida que el conflicto continúa, la presión sobre el sector académico se intensifica, poniendo en peligro aún más las capacidades de investigación de Sudán. Abordar estos problemas es crucial para mitigar el daño a largo plazo a la infraestructura académica y científica de Sudán.
Omer et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.