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La recesión actual, la peor en medio siglo, es probable que afecte la migración internacional de manera diferente a las recesiones pasadas. En 1973–1974 y 1981–1982, el aumento de los precios del petróleo llevó a recesiones en países importadores de petróleo y a bonanzas económicas en países exportadores de petróleo, permitiendo que algunos migrantes pasaran de zonas de crisis a zonas de bonanza, como de Europa al Medio Oriente. La crisis financiera asiática de 1997–1998 no se extendió globalmente, y fue seguida por una recuperación relativamente rápida del crecimiento económico y de empleo que atrajo a trabajadores migrantes. La recesión de 2008–2009 es más severa en países que tuvieron los excesos de deuda más graves, incluidos EE. UU., España y Europa del Este, y en países más dependientes del comercio, incluidos muchos países asiáticos. Es probable que los nuevos despliegues de migrantes se desaceleren, pero lo que aún no está claro es cuántos migrantes que pierden sus empleos permanecerán en el extranjero.
Philip Martin (Mar,) estudió esta cuestión.