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En las últimas dos décadas, los resultados en el mieloma múltiple (mieloma) han mejorado enormemente, debido a la introducción de terapias más nuevas y efectivas. Esta mejora no es uniforme. La respuesta al tratamiento y la supervivencia siguen siendo heterogéneas, con algunos pacientes viviendo de 1 a 2 años mientras que otros están vivos y libres de progresión a los 10 años. Esta variación en el resultado se debe a las características de los pacientes y a rasgos intrínsecos del tumor de mieloma. Junto con la introducción de nuevas terapias, ha habido una mayor comprensión de la biología de la enfermedad y de los mecanismos de resistencia. Esto ha llevado a un aumento en el número de marcadores pronósticos que pueden usarse en el mieloma. Esto es importante no solo para una asesoría más precisa a los pacientes en términos de resultado de la enfermedad, sino también para allanar el camino hacia una terapia adaptada al riesgo. Tanto los marcadores pronósticos más nuevos como los tradicionales deben utilizarse en el contexto de la terapia planificada. De hecho, el valor pronóstico de ciertos marcadores varía según qué terapia reciba el paciente. Como tal, estos factores pronósticos requerirán una reevaluación constante a medida que se agreguen agentes con nuevos mecanismos de acción en el algoritmo de tratamiento del mieloma. Este artículo resume los conceptos actuales de los marcadores pronósticos en el mieloma.
Smith et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.