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Resumen Un debate sobre cómo usar la tecnología de vigilancia para mantener la seguridad pública mientras se respetan las libertades civiles ha capturado la esfera pública euro-americana. Estas deliberaciones no son nuevas. Su forma actual ha sido moldeada por una “guerra global contra el terrorismo”, las revelaciones de Edward Snowden en 2013 sobre la vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional y los repetidos ataques terroristas en Europa Occidental. El marco dominante del discurso actual se ha configurado a lo largo de ejes de seguridad pública versus libertades civiles, y terrorismo global versus democracia. Otros vectores bisecan este campo. Las cámaras web, las cámaras de seguridad, el historial de búsqueda en Internet y los registros de los patrones en las redes sociales en línea facilitan el aumento de la vigilancia del comportamiento en el mundo desarrollado. Si bien gran parte de esta vigilancia—la variedad de medios para monitorear el comportamiento de otra persona—ha ganado una aceptación renuente como inherente a la infraestructura de una vida moderna, la recepción de sus formas puede variar.
Jonathan L. Larson (Wed,) estudió esta cuestión.