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El melanoma maligno es el tipo más agresivo de cáncer de piel con patrones de crecimiento invasivo. En 2021, se proyecta que 106,110 pacientes serán diagnosticados con melanoma, de los cuales se espera que 7,180 mueran. Los métodos tradicionales como la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia no son efectivos en el tratamiento del melanoma metastásico y avanzado. Los enfoques recientes para tratar el melanoma se han centrado en biomarcadores que desempeñan roles significativos en el crecimiento celular, proliferación, migración y supervivencia. Se han desarrollado varias terapias dirigidas molecularmente aprobadas por la FDA, como los inhibidores de la tirosina quinasa (TKIs), contra biomarcadores genéticos cuya sobreexpresión se implica en la tumorogénesis. El uso de terapias dirigidas como opción alternativa o suplemento a la inmunoterapia ha revolucionado el manejo del melanoma metastásico. Aunque esta estrategia de tratamiento es más eficaz y menos tóxica en comparación con las terapias tradicionales, las terapias dirigidas son menos efectivas después de un tratamiento prolongado debido a la resistencia adquirida causada por mutaciones y activación de mecanismos alternativos en los tumores de melanoma. Estudios recientes se centran en comprender los mecanismos de la resistencia adquirida a estas terapias actuales. Se necesita más investigación para el desarrollo de mejores enfoques que mejoren el pronóstico en pacientes con melanoma. En este artículo, se describen varios biomarcadores de melanoma, incluidos BRAF, MEK, RAS, c-KIT, VEGFR, c-MET y PI3K, y se discuten sus posibles mecanismos de resistencia a los fármacos.
Patel et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.