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La documentación de disparidades de género en la salud ha llevado a solicitar a los científicos de todo el espectro de la investigación biomédica que atiendan a las consideraciones de sexo y género en su trabajo. En la investigación experimental básica en laboratorio con células, a menudo se ha sugerido que los investigadores deberían usar células de donantes masculinos y femeninos en sus experimentos. En este ensayo, discuto algunas de las complejidades de abordar el sexo in vitro que hacen que esta sea una proposición más complicada de lo que puede parecer a simple vista. De hecho, dado que el 'sexo' implica manifestaciones a través de múltiples niveles de organización, sostengo que puede no ser sensato pensar en células aisladas como 'teniendo' un sexo en absoluto. Aparte de las células, las condiciones bajo las cuales se cultivan las células en el laboratorio no pueden modelar de manera integral las complejidades del sexo. Finalmente, cuestiono la utilidad de las comparaciones masculinas y femeninas para abordar el sexo, explorando algunas de las implicaciones de tratar el sexo como si fuera una simple variable independiente. En última instancia, sostengo que abordar el sexo en sistemas de cultivos celulares exige una teorización sofisticada, para no caer inadvertidamente en discursos esencialistas y deterministas biológicos del sexo y género. No es suficiente incluir simplistamente tanto células femeninas como masculinas en la investigación in vitro. También debemos atender a las realidades materiales de la práctica de laboratorio y enriquecer los discursos científicos sobre sexo y género si queremos desarrollar enfoques apropiados y matizados para abordar cuestiones relacionadas con el sexo/género en la investigación con cultivos celulares.
Stacey A. Ritz (Mon,) estudió esta cuestión.