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Las enfermeras sudafricanas cuidan a pacientes en Londres, los hospitales reclutan enfermeras filipinas para Los Ángeles y las enfermeras chinas ejercen su profesión en Irlanda. En cada país industrializado del mundo, hoy en día los pacientes encuentran cada vez más que las enfermeras que los atienden provienen de una amplia variedad de países. En el primer libro sobre la migración internacional de enfermeras, Mireille Kingma investiga una de las tendencias más importantes en la atención médica actual. Las historias personales de enfermeras migrantes que llenan este libro contrastan las existencias espantosas de algunas con los éxitos de otras. Los sistemas de salud en países industrializados dependen ahora de enfermeras del mundo en desarrollo para abordar sus escaseces. Esta situación plantea una serie de preguntas espinosas. ¿Qué causa que las enfermeras decidan migrar? ¿Es esta migración voluntaria o de alguna manera forzada? Cuando los países en desarrollo enfrentan tasas de vacantes de enfermeras de más del 40 por ciento, ¿es justo que los países industrializados recluten en un mercado competitivo o es una nueva forma de colonialismo? ¿Qué ocurre con estos trabajadores y los pacientes que se quedan atrás cuando migran? ¿Qué medidas de protección existirán para proteger a las enfermeras y a los pacientes que encuentran en sus nuevos lugares de trabajo? Destacando la complejidad de las normas y regulaciones internacionales que se están construyendo para facilitar el lucrativo comercio de servicios humanos, Kingma presenta una nueva forma de pensar sobre la migración de mano de obra calificada en el sector salud, así como las estrategias necesarias para hacer que la migración funcione para los individuos, los pacientes y los sistemas de salud de los que dependen.
Un estudio de Sat estudió esta cuestión.