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Cada uno de un grupo de bebés de un mes fue reforzado, condicionado al succión no nutritiva, con la voz de su madre y la voz de un extraño. En este experimento, se aplicaron dos condiciones. Bajo la primera, el habla de la madre estaba dirigida a comunicarse con el bebé, mientras que, bajo la segunda, el habla de la madre carecía de aspectos prosódicos e intonacionales del habla normal. Se demostró que los bebés succionan más por las voces de sus madres solo bajo la condición de intonación. Se concluyó que un bebé pequeño prefiere la voz de su propia madre siempre y cuando la madre hable de manera normal.
Mehler et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.