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La epidermis es un epitelio escamoso estratificado, que se encuentra en un estado constante de proliferación, compromiso, diferenciación y eliminación para mantener la integridad funcional del tejido. La epidermis intacta tiene la capacidad de responder a diversos estímulos ambientales mediante un recambio continuo para mantener su homeostasis normal a lo largo de la vida de un organismo. Esto se logra mediante un equilibrio estrictamente regulado entre la auto-renovación de las células madre y la generación de una población de células que experimentan un número limitado de divisiones de tránsito más rápidas (ampliadoras) antes de dar lugar a células no proliferativas que diferencian terminalmente. Este proceso lo convierte en un excelente sistema modelo para estudiar la linaje, el compromiso y la diferenciación, aunque ni la identidad de las células madre epidérmicas ni los pasos y reguladores precisos que conducen a las células epidérmicas maduras han sido determinados. Además, se desconocen las identidades de los genes que inician el compromiso de los progenitores epidérmicos a la línea epidérmica, a partir de las células madre epidérmicas supuestas. Esto se debe principalmente a la falta de un sistema modelo in vitro, así como a la falta de reactivos específicos, para estudiar los eventos tempranos en la linaje epidérmica. Nuestro reciente desarrollo de un modelo de células madre embrionarias diferenciadoras para la linaje epidérmica ahora ofrece la oportunidad de analizar los factores que regulan la linaje epidérmica. Estos estudios proporcionarán nuevas perspectivas sobre la linaje epidérmica y llevarán a una mejor comprensión de diversas enfermedades de la piel hiperproliferativas como la psoriasis y el cáncer.
Turksen et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.