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La gestión del rendimiento es cada vez más la norma para las organizaciones públicas. Aunque existe una literatura emergente sobre el uso de información de rendimiento, aún sabemos poco sobre cómo los gerentes participan en prácticas funcionales de gestión del rendimiento. Al mismo tiempo, hay evidencia creciente que sugiere que los gerentes enfrentan presión para mejorar el bajo rendimiento debido a un sesgo de negatividad en el entorno político. Sin embargo, en el uso de información de rendimiento gerencial, el sesgo de negatividad podría reconsiderarse como una heurística de priorización con atributos de rendimiento positivos, dirigiendo la atención hacia metas organizacionales con un retorno de inversión favorable. Pruebo este argumento con datos de escuelas públicas. Se utiliza una estimación de efectos fijos para analizar cómo los directores priorizan cuando se les proporciona información sobre el rendimiento en una serie de diferentes objetivos educativos. Además, un modelo de diferencias en diferencias prueba si las priorizaciones de ciertos objetivos tienen efectos que mejoran el rendimiento a lo largo del tiempo. El análisis muestra que los directores priorizan objetivos con bajo rendimiento y que las priorizaciones resultan en un aumento del rendimiento. Las mejoras ocurren principalmente para objetivos que tienen un nivel de rendimiento bajo y que se priorizan repetidamente.
Jakob Majlund Holm (Sat,) estudió esta cuestión.