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La filantropía ha sido muy beneficiosa para el bienestar social. Sin embargo, la regulación de la filantropía que rige las instituciones de gestión filantrópica no ha tenido éxito en mejorar el bienestar de los pobres, particularmente en áreas turísticas post-COVID-19. Esta investigación explica el problema desde una perspectiva doctrinal normativa. Los resultados indican que las características de las normas filantrópicas funcionan como asistencia de capital económico; la regulación también debe ser capaz de identificar los objetivos y metas que se deben alcanzar para el bienestar humano. Además, las instituciones estatales y privadas gestionan la filantropía de manera independiente, libre y responsable, realizando el empoderamiento económico que se desarrolla con la existencia de instituciones que gestionan recursos derivados de actividades filantrópicas. Estas actividades se basan en las recomendaciones que se encuentran en las escrituras y en la legitimidad jurídica jerárquica que contiene normas trascendentes.
Mukhlishin et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.