Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Numerosas fuentes de información en las áreas médica y de fisiología del ejercicio afirman que el entrenamiento físico reduce la presión arterial en reposo y durante el ejercicio submáximo en individuos normotensos e hipertensos. Basado en estas afirmaciones, la comunidad médica actualmente recomienda el ejercicio regular como una terapia no farmacológica para reducir la presión arterial en pacientes hipertensos. El propósito de esta revisión fue evaluar la literatura existente en esta área para determinar si existe una base para esta recomendación. Nuestros hallazgos indican que la mayoría de los estudios revisados reportaron reducciones modestas en la presión arterial (promedios menores o iguales a 10 mmHg) en reposo y durante el ejercicio submáximo después del entrenamiento. Sin embargo, incluso las reducciones modestas en la presión arterial reportadas en estos estudios deben interpretarse con cautela debido a numerosas deficiencias metodológicas y un diseño de estudio inadecuado, siendo más notable la omisión de grupos de control hipertensos no ejercitantes. Por lo tanto, la evidencia disponible en el momento actual es insuficiente para recomendar el entrenamiento físico como una terapia no farmacológica en la hipertensión.
Seals et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.