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La idea de que algunos organismos poseen características adaptativas que los hacen más propensos a especiarse y/o menos propensos a extinguirse que grupos estrechamente relacionados sugiere que los grandes árboles filogenéticos deberían estar desbalanceados (deberían ocurrir más especies en el grupo que posee las características adaptativas que en el grupo hermano que carece de tales características). Se han utilizado varios métodos para documentar este tipo de radiación adaptativa. Un problema con estos intentos es que los biólogos evolucionistas pueden pasar por alto filogenias balanceadas mientras se centran en unas pocas que son notablemente desbalanceadas. Para superar este sesgo potencial, muestreamos grandes filogenias publicadas sin considerar la forma del árbol. Estas se utilizaron para probar si tales árboles son consistentemente desbalanceados o no. Usamos modelos nulos recientemente desarrollados para demostrar que las formas de los grandes árboles filogenéticos: 1) son similares entre angiospermas, insectos y tetrápodos; 2) difieren de las esperadas debido a la selección aleatoria de una filogenia del grupo de todos los árboles de tamaño similar; y 3) son significativamente más desbalanceadas de lo esperado si las especies divergieran al azar, por lo tanto, conforme a una predicción de la radiación adaptativa. Esto representa un importante primer paso en documentar si la radiación adaptativa ha sido una característica general de la evolución.
Guyer et al. (Mon,) estudiaron esta pregunta.