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Los procesos de avance social y económico y la dispersión residencial de los negros no pueden considerarse útilmente como un seguimiento de los procesos anteriores de asimilación de grupos étnicos. La segregación residencial de los negros ha permanecido alta, a pesar de su progreso social y económico. Los puertorriqueños y los mexicanos, los inmigrantes más recientes, están económicamente en una situación menos favorable que los negros, pero su segregación residencial ya es menor. Un modelo simple demuestra que solo una pequeña proporción de la segregación residencial de los negros puede atribuirse a su bajo estatus económico.
Taeuber et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.