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Uno de los principales problemas de McKenna, Robinson y Miller al proponer una agenda de investigación para el lenguaje integral es que no entienden qué es el lenguaje integral. No es una metodología alternativa para la enseñanza de las artes del lenguaje. Es un paradigma educativo completo con supuestos teóricos, filosóficos y políticos. Como tal, tiene su propia agenda de investigación congruente. Lo que impide que McKenna et al. entiendan el lenguaje integral y vean la legitimidad de la investigación generada por el lenguaje integral es la ceguera de paradigma. Lo que les anima a pretender un papel de estadistas neutrales son los particulares de su propio paradigma (de los que también son ciegos) y la posición dominante de ese paradigma. Lo que hace que su propuesta sea tan escandalosa es su presunción de hablar por los educadores del lenguaje integral y su intento de imponerles su agenda que viola el lenguaje integral, mientras esperan que esos educadores cooperen en la violación.
Carole Edelsky (jue,) estudió esta cuestión.