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El artículo examina el patrón evolutivo de la gobernanza regional en las regiones inglesas desde 1997. Solo a partir de mediados de 2000 la política del gobierno fue más allá de las Agencias de Desarrollo Regional (ADR) y las Cámaras Regionales establecidas en 1998. El aumento del financiamiento y la flexibilidad presupuestaria para las ADR y las Cámaras, combinado con un creciente debate liderado por ministros clave del gabinete, elevaron la posibilidad de un avance hacia la tan prometida posibilidad de asambleas regionales electas en la antesala de las elecciones generales de 2001. Otros cambios incluyeron reformas en la administración de políticas para las regiones en Whitehall y la aparición de campañas de regionalismo cívico. Aunque el manifiesto electoral del Partido Laborista de 2001 reafirmó el compromiso de crear asambleas regionales electas, el lento progreso para dar forma legislativa a ese compromiso atestigua la profunda ambivalencia que tiene el gobierno laborista respecto a la transferencia de más poderes a las regiones inglesas.
John Tomaney (Tue,) estudió esta cuestión.