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El comportamiento de acoso altera la forma en que los estudiantes coexisten en el aula y afecta negativamente el bienestar de los adolescentes. La investigación destaca la importancia de las habilidades emocionales en la promoción del desarrollo positivo de los jóvenes y un funcionamiento social óptimo. Por lo tanto, la educación en estas habilidades es un objetivo potencial para intervenciones destinadas a reducir el ciberacoso y promover la satisfacción con la vida durante la adolescencia. Este estudio analiza el impacto de un programa de educación emocional en adolescentes para promover la convivencia en el aula y el bienestar. La muestra estuvo compuesta por 148 estudiantes de 7° y 8° grado de secundaria, con edades entre 12 y 15 años (Mage = 12.63, SDage = 0.74; 57% chicas). Se utilizó un diseño cuasi-experimental con recolección de datos longitudinal en este estudio, con asignación aleatoria de aulas al grupo experimental y al grupo de control. El programa de intervención se basó en el modelo de inteligencia emocional de Mayer y Salovey (1997). Su objetivo era desarrollar las habilidades emocionales de los adolescentes para mejorar la calidad de las relaciones interpersonales y reducir los conflictos entre pares, influyendo positivamente en la convivencia y el bienestar. La intervención se llevó a cabo en once sesiones durante el horario escolar a lo largo de un período de tres meses. Los participantes completaron el cuestionario de competencia emocional, la escala de ciberacoso y la escala de satisfacción con la vida antes (T1), inmediatamente después (T2) y seis meses después de la intervención (T3). Los resultados mostraron que el programa de intervención redujo la victimización y el asalto a través de teléfonos móviles e Internet en T2 y T3. En el seguimiento (T3), el grupo de intervención había mejorado las habilidades de percepción y regulación emocional y reportó un aumento en la satisfacción con la vida en comparación con el grupo de control. Nuestros hallazgos sugieren que implementar programas de intervención en el aula para desarrollar las competencias emocionales de los estudiantes podría ser beneficioso para su bienestar subjetivo y la convivencia entre pares.
Schoeps et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.