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Utilizando datos de la primera ola de un nuevo conjunto de datos longitudinales recopilados en el otoño tardío y el invierno de 1990-1991, la Encuesta Nacional de Autocuidado y Envejecimiento (NSSCA), examinamos las prácticas de autocuidado de los adultos mayores en el afrontamiento de limitaciones del estado funcional basadas en entrevistas en persona con una muestra nacional probabilística de 3,485 adultos no institucionalizados de 65 años o más seleccionados de los archivos de beneficiarios de Medicare. Se calculó un puntaje compuesto de estado funcional para reflejar la presencia y la gravedad de la discapacidad en tres dimensiones: actividades básicas, movilidad y actividades instrumentales de la vida diaria. Se definieron tres tipos de estrategias de afrontamiento de autocuidado: uso de equipos o dispositivos, cambios en el comportamiento y modificaciones en el entorno de uno. Se presentaron estimaciones nacionales de prácticas de autocuidado, asistencia de otros y medidas de estado funcional. Los datos revelaron que la probabilidad de participar en estrategias de afrontamiento de autocuidado aumentó a medida que aumentó la gravedad de la discapacidad, excepto entre los más gravemente discapacitados. En general, aquellos que recibían asistencia de otros eran más propensos a participar en actividades de autocuidado, lo que sugiere que recibir asistencia complementa, en lugar de sustituir, las estrategias de afrontamiento de autocuidado.
Norburn et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.