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Las mismas moléculas de adhesión de integrinas que utilizan los leucocitos normales para el tráfico y la localización en los sitios de inflamación pueden ser utilizadas por células malignas para la diseminación. La identificación de las moléculas de adhesión y su bloqueo con un anticuerpo apropiado puede resultar útil para controlar la propagación del tumor. Esta predicción fue probada en un linfoma de células T murino espontáneo (LB) que expresa moléculas de adhesión LFA-1. Las moléculas de adhesión fueron identificadas mediante fluorocitometría e inmunoprecipitación con anti-CD18 mAb (M18/2). El linfoma LB inoculado subcutáneamente se infiltró rápidamente en el bazo y los ganglios linfáticos, como indica el examen histológico y el ensayo de incorporación de 3H-timidina de células LB proliferantes derivadas de los órganos invadidos. La organización normal de los órganos linfoides fue totalmente borrada por las células LB infiltrantes. La inyección intravenosa de anti-CD18 mAb, anti-CD18 mAb purificado con proteína G, o sus fragmentos F(ab')2 (pero no el mAb de control irrelevante) bloqueó la invasión del linfoma inoculado s.c. en el bazo. Mientras que el anti-CD18 mAb inyectado i.v. no pudo bloquear la infiltración de células LB en los ganglios linfáticos, la inyección local s.c. de este anticuerpo cerca de los ganglios linfáticos inhibió parcialmente la invasión del linfoma en estos órganos. Se descubrió además que las células LB forman agregados con células del bazo pero no con células de los ganglios linfáticos. Además, las células LB que infiltran el bazo invaden tanto el bazo como los ganglios linfáticos después de la inyección s.c. Por otro lado, las células LB que infiltran los ganglios linfáticos invaden principalmente esos ganglios en circunstancias similares.
Zahalka et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.