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La gestión de pacientes en oncología se basa cada vez más en la imagen para el diagnóstico, la evaluación de la respuesta y el seguimiento. La disponibilidad clínica de modalidades de imagen funcional/anatómica combinadas, que integran los beneficios de visualizar la biología tumoral con aquellos de la imagen estructural de alta resolución, revolucionó la gestión clínica de los pacientes oncológicos. Las modalidades de imagen anatómica convencional de alta resolución, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), destacan en proporcionar detalles sobre la ubicación de las lesiones, tamaño, morfología y cambios estructurales en tejidos adyacentes; sin embargo, estas modalidades ofrecen poca información sobre la fisiología del tumor. Con el creciente enfoque en terapias dirigidas molecularmente, a menudo se realizan imágenes de compuestos radiomarcados con PET y tomografía por emisión de fotón único (SPECT) para proporcionar información sobre las funciones biológicas de un tumor y su microambiente circundante. A pesar de su alta sensibilidad y especificidad, PET y SPECT por sí solas están sustancialmente limitadas por una baja resolución espacial y la incapacidad de proporcionar detalles anatómicos. Integrar SPECT o PET con una modalidad capaz de proporcionar estos (es decir, TC o RM) maximiza sus fortalezas individuales y proporciona localización anatómica de procesos fisiológicos con visualización detallada de la estructura de un tumor. La disponibilidad de imágenes multimodales (híbridas) con PET/TC, SPECT/TC y PET/RM mejora nuestra habilidad para caracterizar lesiones y afectar decisiones de tratamiento y gestión del paciente. Apenas hemos comenzado a explotar las capacidades verdaderamente sinérgicas de la imagen multimodal. Los avances continuos en el desarrollo de instrumentación y agentes de imagen mejorarán nuestra capacidad para caracterizar procesos de enfermedad de manera no invasiva. Esta revisión discutirá la evolución de la tecnología de imagen híbrida y proporcionará ejemplos de sus usos clínicos actuales y potenciales futuros.
Histed et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.