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VARIOS investigadores han informado que el tratamiento con yodo radiactivo no solo es una forma efectiva de terapia para controlar la tirotóxicosis de la enfermedad de Graves, sino que dicho tratamiento puede hacer que los bocios de esta enfermedad desaparezcan. Chapman y Evans (1) han demostrado que tal tratamiento resulta en una destrucción del tejido tiroideo. Tales efectos de esta forma de irradiación en las tiroides de bocios hiperinflados han llevado a muchos clínicos a preguntar si esta forma de tratamiento podría ser beneficiosa en el cáncer de tiroides. Desafortunadamente, la mayoría de los cánceres de tiroides tienen poca o ninguna función y son incapaces de concentrar yodo. Seidlin, Marinelli y Oshry (2) han tenido la rara oportunidad de estudiar a un paciente con hipertiroidismo que surgió de un cáncer de tiroides hiperinflado y metastásico. El radioyodo administrado a su paciente fue retenido por todas las metástasis conocidas en concentraciones suficientemente altas como para justificar la administración de este isótopo en dosis terapéuticas. Sin embargo, como se verá en varios estudios reportados, esta es una situación inusual.
Rawson et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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